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Invitados, pleitos y huesitos…

Foto del escritor: Eder Angeles Hernández
Eder Angeles Hernández
hace 5 días
3 min de lectura

Gerardo Sosa Castelán volvió a aparecer en una fiesta universitaria y, ¡vaya invitados que se cargó a la celebración! La conmemoración de la autonomía de la UAEH reunió a miles de universitarios, pero también dejó una postal que difícilmente pasa inadvertida para quienes siguen la polaca: junto a la comunidad garza desfilaron figuras de peso del Partido del Trabajo, entre ellas su dirigente nacional, Alberto Anaya, además de legisladores y dirigentes petistas. Si alguien pensaba que el Grupo Universidad ya estaba empacado en una caja para guardar en el archivo de la historia, quizá tendría que revisar sus cuentas; porque una cosa es que algunos quieran verlo fuera de la próxima fiesta electoral y otra muy distinta que el invitado llegue acompañado de media familia política y varios padrinos nacionales.


La lectura entre líneas es inevitable, aunque tampoco hay que confundir una concentración universitaria con una asamblea de precandidatos. La UAEH celebró su autonomía y la institución tiene todo el derecho de hacerlo; sin embargo, la presencia de personajes partidistas y la capacidad de movilización mostrada también alimentan una pregunta incómoda: ¿cuánto pesa todavía el Grupo Universidad en la estructura política hidalguense? Gerardo Sosa Castelan aseguró que los universitarios tienen capacidad para decidir por sí mismos, y ese punto merece respeto, pero la fotografía política no deja de ser interesante, sobre todo cuando el PT ya anunció que competirá sin coaliciones en las elecciones locales de 2027. Javier Vázquez Calixto lo repitió sin rodeos, mientras Damián Sosa también ha defendido esa ruta; así que el mensaje parece ser que el partido quiere caminar con sus propias piernas, aunque falta ver qué tan independiente será la caminata de los grupos que hoy tienen presencia dentro de sus filas.


Porque una cosa es anunciar que se va solo y otra demostrar que no se necesita a nadie para llegar a la meta. El PT tendrá que probar su fuerza en las urnas, no únicamente en los templetes, las fotografías o las declaraciones de sus dirigentes, y el Grupo Universidad, por su parte, parece dispuesto a recordarle a propios y extraños que sigue presente, que conserva relaciones y que no piensa pedir permiso para sentarse a la mesa. Maquiavelo entendía que el poder también se sostiene con alianzas, reputación y capacidad de calcular el siguiente movimiento; en esta ocasión, el mensaje parece menos académico que electoral: “si creen que no tengo con quién jugar, miren quiénes vinieron a mi fiesta”. Lo que falta saber es si tantos invitados se traducirán en votos, candidaturas y espacios, o si algunos solamente fueron a tomarse la foto y a comer pastel.


Mientras tanto, Carolina Viggiano trae su propio pleito, y ese ya brincó de las redes sociales a la Fiscalía y hasta la mañanera presidencial. Legisladores e integrantes de Morena presentaron una denuncia contra la senadora priista por presuntos delitos relacionados con su patrimonio y operaciones fiscales; Viggiano respondió con ataques, acusó persecución política y defendió la legalidad de sus bienes. Después, Claudia Sheinbaum señaló que debe investigarse el origen de los recursos y que tiene que existir correspondencia entre ingresos y egresos; ojo, una denuncia no equivale a una sentencia y serán las autoridades quienes determinen si hay irregularidades, pero el asunto ya se convirtió en otro capítulo de una disputa donde nadie parece dispuesto a soltar el micrófono.


Lo curioso es que en esta función todos se presentan como víctimas de los abusos del contrario; unos denuncian persecución, otros presumen que están poniendo orden y cada bando busca convencer al público de que la razón está exclusivamente de su lado. Viggiano lleva años cuestionando a los gobiernos de Morena y ahora le toca responder por los señalamientos sobre su patrimonio; lo mínimo que corresponde es que explique lo que deba explicar y que las autoridades investiguen sin consigna ni favoritismos. Si todo está en regla, la documentación debería ayudar a despejar las dudas; si existen elementos para investigar, que se investiguen, porque la transparencia no tendría que depender del color de la camiseta.


Así que entre la fiesta universitaria, el PT que jura que irá solo y el pleito entre Viggiano y Morena, la función rumbo a 2027 ya empezó, aunque todavía falte para que se abra formalmente la taquilla electoral. Unos presumen invitados, otros sacan denuncias y todos quieren que la perrada mire hacia donde les conviene; la pregunta es quién está construyendo una verdadera fuerza política y quién solamente está haciendo ruido para que no lo olviden. Porque en la polaca hay quienes llegan a la fiesta para bailar, otros para repartir invitaciones y algunos que, aunque juren que no necesitan compañía, ya están contando quién les debe el favor. Saque usted sus conclusiones, que el pastel todavía no se reparte, pero más de uno ya anda buscando la rebanada con el betún más grueso.


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