¿En dónde quedó la autonomía?

Esta semana vimos a miles de garzas marchando por diversas vialidades de Pachuca festejando la autonomía universitaria, pero, ¿celebraban la autonomía por gusto o por presión?
Es bien sabido que la UAEH utiliza a su comunidad estudiantil para lo que le conviene, porque cuando las garzas se salen del corral, hay golpes, amedrentamiento, amenazas, expulsiones, castigos y demás, porque no hay que olvidar el 19 de septiembre de hace algunos años.
Además, ¿cómo puedes celebrar una “autonomía” cuando sabes que en la realidad no eres autónomo? O me van a decir que Gerardo Sosa no hace ni deshace con la universidad lo que quiere.
Está acusado de lavar dinero y otros ilícitos, en donde utilizó la casa de estudios, empresas, trabajadores y demás, como herramientas para su cometido.
Dirige al contingente universitario como el tirano que es, usa las amenazas o promesas para que sus estudiantes hagan bola en su manifestación y le restriegue en la cara al gobierno del estado, el músculo que tiene, aunque sea bajo amenazas.
Aunque lleva un proceso penal sobre la espalda, se da el lujo de salir con sonrisa de oreja a oreja a presumir que las autoridades le hacen lo que el viento a Juárez, porque mientras los trabajadores a los que involucró en el caso sin decirles que los involucraría, enfrentan económicamente el pleito en el que los metió, él sale sin pena ni gloria a dirigir una marcha sinsentido.
Y no me refiero a que la autonomía no tenga sentido, sino a que antes no festejaban eso, solo se llevaba en el nombre y “en los hechos”, pero ahora solo lo hacen para restregar en la cara a diputados y gobierno, que son más fuertes que ellos.
Aunque Sosa Castelán se ha quedado con las ganas de ser gobernador, su frustración la saca con marchas, comunicados, voceras que después congela, utilizando sus medios “autónomos” para decir su “verdad” sobre los “logros” que tiene en su proceso penal o cualquier otro proceso.
Ha hecho de la universidad un negocio que le deja jugosas ganancias con las cuales puede comprar conciencias, utilizar sus recursos, no solo económicos, para beneficiar o perjudicar a cualquier partido, quiere meter a su gente a cargos de elección popular para seguir beneficiándose, en fin, su frustración la saca cómo puede y con quién puede.
Pero una vez que entras a su círculo, es difícil de salir, porque quienes lo han logrado, lo han hecho a un precio muy alto, ya sea con desprestigio o hasta procesos penales.
La Autónoma de Hidalgo no festeja su autonomía, celebra un año más de que Sosa logró ganarle al Estado utilizando a sus títeres y sus recursos económicos, pero sigue disfrazando su acción como marcha auténtica y sin presiones.





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