Después de los informes, la carrera se ve…

El año pasado les decía que, después de los informes, comenzaron a verse con mayor claridad quienes ya estaban calentando para la carrera rumbo a 2027. En aquel momento todavía había quienes aseguraban que era demasiado pronto, que nadie estaba pensando en candidaturas y que todo se trataba simplemente de cumplir con la obligación de informar.
Sí, cómo no; en Hidalgo ya quedó claro que los informes dejaron de ser únicamente ejercicios de rendición de cuentas para convertirse también en escaparates políticos. Ahí aparecen los aliados, los grupos, las estructuras, los respaldos y, por supuesto, las aspiraciones, porque en la polaca, aunque todavía no se impriman las boletas ni se escuchen oficialmente los llamados a la contienda, hay quienes ya llevan varios kilómetros recorridos.
Y visto lo que llevamos hasta ahora, todo apunta a que la carrera por la candidatura guinda a la gubernatura comienza a concentrarse entre dos perfiles: Rebeca Aladro y Simey Olvera; dos mujeres, dos estilos y dos formas muy distintas de entender el posicionamiento político.
Por un lado, Simey Olvera decidió convertir su informe en una gira estatal, con recorridos, eventos y una amplia movilización territorial. La estrategia es evidente: mantenerse presente, recorrer regiones, mostrar músculo y recordar que existe una estructura capaz de acompañarla en la competencia, hasta ahí, todo forma parte de la lógica política.
El problema fue que en uno de sus informes alguien tuvo la brillante idea de llevar a una imitadora de la presidenta Claudia Sheinbaum, y ahí, lo que pretendía ser una ocurrencia simpática terminó convirtiéndose en un autogol político, porque una cosa es mostrar cercanía con el proyecto nacional y otra muy distinta intentar suplir la solemnidad de un informe con una parodia que terminó robándose la conversación.
En política, a veces el exceso de entusiasmo termina jugando en contra, la imagen que buscaba reforzar la cercanía terminó abriendo la puerta a las críticas y desplazando el mensaje principal, durante varios días se habló más de la imitadora que de los resultados presentados, y cuando el escenario es la carrera por una candidatura, cualquier distracción puede convertirse en una señal para los demás competidores.
Rebeca Aladro, en cambio, apareció con una estrategia mucho más sobria, en su informe mostró avances, cuidó el discurso y dejó ver una evolución importante en su manera de comunicar; su oratoria se percibe más firme, más clara y mejor articulada, a leguas se nota que se puso las pilas, porque en una carrera donde no basta con tener méritos, también hay que saber presentarlos.
Y es que, para la postulación guinda, la competencia no será solamente por quién tiene más estructura o quién logra reunir a más personas en un evento, también será por quién consigue proyectar serenidad, capacidad, experiencia y control del escenario. En ese terreno, Aladro parece haber entendido que cada palabra, cada aparición y cada informe forman parte de una narrativa mucho más amplia.
Nicolás Maquiavelo entendía que el poder no solamente se conquista, también debe conservarse y administrarse con inteligencia. En la política hidalguense, eso significa saber cuándo aparecer, qué decir, a quién acercarse y, sobre todo, cuándo evitar que una decisión aparentemente ingeniosa termine convirtiéndose en una debilidad. Porque una candidatura no se construye únicamente con aplausos; también se construye con percepción, disciplina y capacidad para no regalarle al adversario una escena que pueda utilizar en contra.
Por eso los informes recientes deben leerse más allá de los números y los discursos. Algunos personajes están buscando la candidatura a la gubernatura; otros se están moviendo para conseguir un espacio federal, y unos cuantos más ya comenzaron a levantar la mano para competir por presidencias municipales.
Todos están haciendo política, aunque insistan en decir que únicamente están trabajando, en algunos casos veremos recorridos territoriales; en otros, reuniones con sectores, fotografías con liderazgos, mensajes cuidadosamente redactados y videos producidos como si se tratara de una campaña nacional. Habrá quienes apuesten por la estructura, quienes confíen en la cercanía con los grupos de poder y quienes pretendan conquistar al electorado desde el algoritmo.
Los informes ya pasaron, pero dejaron algo más que cifras y aplausos: dejaron pistas, y ahora sí, que siga la carrera. Que se posicionen, que levanten la mano, que enseñen músculo y que hagan su luchita. Al final, cuando llegue la hora de la verdad, no bastará con haber aparecido en todas partes. También habrá que demostrar que se tiene con qué llegar a la meta.





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