“Porque Nadie es mejor que todos juntos” un sexenio fallido UAEH.
- Fernanda García

- 11 sept 2022
- 5 min de lectura
“Porque Nadie es mejor que todos juntos”, esta frase es la que definió en los últimos años a la administración del ex rector de la UAEH, quien en verdad quería decir “nadie es mejor que yo”, pues llegar al cargo para poder manejar y ser el rey absoluto dentro de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo le elevó el ego hasta el cielo.

Pero hagamos memoria de cómo llegó a la rectoría tras varios movimientos macabros.
En octubre de 2016, el rector Humberto Veras Godoy, presentó su renuncia a meses de concluir su gestión; argumentó que su salida se debía a que el secretario general ejecutivo de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), Jaime Valls Esponda, lo había invitado a unirse a su equipo de trabajo en la Coordinación de asesores.
Por esa situación, Adolfo Pontigo Loyola asumió el cargo, quien ya ansiaba ser rector de la autónoma de Hidalgo y, quizá, adueñarse de la institución educativa, políticamente hablando.
Cuando fue oficial su ascenso temporal, dejó salir a la persona arrogante, prepotente y soberbia hasta el cielo. Su porte y elegancia según él, lo llevó a tener el apodo de “El Guapo” entre la gente que le aplaudía.
Pero bueno, cuando tomó posesión como rector en marzo de 2017, su desempeño estuvo plagado de traiciones y descontentos dentro del propio grupo que lo rodeaba, ya que hasta en su visita con el exgobernador Omar Fayad Meneses para presentarse y decir “yo soy aquel”, era bien sabido que no sería bien recibido, ya que los roces entre ellos eran evidentes y no dejaron de existir hasta la conclusión de la gestión del priista, pero tuvieron que guardar las apariencias en público.

Así es como comenzaba un sexenio universitario fallido, lleno de traiciones y puñaladas por la espalda, pues, además, todo fue de menos a más, desde sentirse de la alta sociedad hasta traicionar a sus propios amigos y hermanos, como le decía al presidente del Patronato y a su antecesor en la rectoría (Veras Godoy), entre otros funcionarios del Grupo Universidad.
El primer encontronazo fue en junio de 2018, luego de la detención de la coordinadora de finanzas de la UAEH, quien fue involucrada en un hecho de tránsito en la carretera Pachuca-Tulancingo, a la altura de la localidad Amaque; Pontigo Loyola se desmarcó del caso al asegurar que no tenía nada que ver con que la funcionaria garza llevará consigo 1.4 millones de pesos para el pago de nómina de albañiles que trabajaban en Tulancingo.
En este punto las cosas ya estaban muy ríspidas en el interior de su círculo privilegiados, ya que veían mal que el propio rector desconociera a su propio grupo al muy estilo de “estás conmigo o sino te vas”. Así era como se conducía todo el tiempo el flamante rector y con esto empezaría a perder el liderazgo y las riendas de un poder que tanto anhelaba.

Sumó a su torpe desempeño, la publicación de una revista que lo mostraba como un señor de la alta sociedad, luciendo ropa y accesorios finísimos, por cierto, lo que causó malestar dentro de la cúpula garza.
La reacción no se hizo esperar y fue acreedor de un regaño por parte de los superiores por exhibicionista, lucido y arrogante, lo que, por obvias razones, le molestó mucho a lord Pontigo, pero esto también daría paso a un calvario por demostrar que era más fuerte que su líder Universitario.

Pero cuando uno pensaba que las cosas no podían ir peor, en 2020 la Universidad Autónoma de Hidalgo comenzó a enfrentar una serie de acusaciones por supuesto lavado de dinero, pero en este punto habría que decir que el primero en desmarcarse fue otra vez Pontigo Loyola, quien argumentó: “Yo no soy el del dinero, eso lo tendrían que ver con el presidente del Patronato”.
De esta manera, y frente a la comunidad universitaria, buscaba hacerse a un lado para no ver afectada su imagen, pero sí sufrió un gran raspón cuando sus cuentas personales fueron congeladas.
Para estas alturas, ya era bien sabido que los encontronazos con el secretario general, hermano del expresidente del Patronato, ya eran demasiado violentos, verbalmente hablando, ya que al secretario no le gustaban las arrogancias y desplantes que Adolfo Pontigo tenía, a tal grado que en los pasillos de rectoría se comentaban los dimes y diretes entre ambos, así como que estuvieron a punto de los golpes por diferencias que no podían redimir.
Pero la detención del presidente del Patronato vendría a derramar el vaso, pues una mañana, en la Ciudad de México, se dio el arresto que, por rencillas políticas con el gobernador y por temor a perder la gubernatura, cúpulas políticas se ensañaron con el líder de Grupo Universidad para que no pudiera llegar y así desmantelar a su grupo político, el cual cada vez tenía más fuerza.
Con el asunto de la contadora, que aún no terminaba y el ataque político al presidente del Patronato, adivinen quién se escondió y no daba entrevistas, no contestaba llamadas y sacó del estado a su familia para que no les pasará nada, pues obviamente, Pontigo bebé.
Pero estar escondido como ratón asustado no le impidió seguir mandando, ordenando y contradiciendo a todo aquel que no seguía sus órdenes.
Lo curioso de todo esto, y lo que nos hace pensar que todo estaba fríamente calculado, es que cómo si lord Pontigo teniendo a su hermano en gobierno del estado como director de inteligencia, no pudo advertir que algo así se vendría para “sus amigos”, quienes a decir verdad le ayudaron a llegar a la rectoría.
Esta falta de tacto de Pontigo hacia su “hermano”, acabó con la detención del expresidente del Patronato tras una persecución política; además, al rector de la autónoma, por azares del destino, le descongelaron sus cuentas bancarias después de casi un año.
Pero parece ser que toda esta situación la tomó con buena filosofía Pontigo bebé, ya que mientras su “hermano del alma” estaba detenido, él hacía fiestas y entrenaba duro para no perder su imagen de rector galán y recto, pues quedó claro que para él era más importante su vida social que estar a lado de quien requería toda su discreción y mantenerse prudente.

El periodo rectoral de Adolfo Pontigo concluyó lleno de traiciones, sin liderazgo, sin poder, sin autoridad y sin hacer nada por la institución, ya que todos los proyectos que se inauguraron eran pendientes que dejaron sus antecesores.
Lo más triste de esto, es que hasta gente de su equipo quería que ya se fuera.
Su última gracia, fue que cada que iba a visitar a su líder político al Altiplano exigía viáticos y hoteles de lujo pagados por la Autónoma, porque él tenía que viajar a verlo un día antes y necesitaba estar descansado y bien atendido.
Pero su único logro fue haber metido como funcionario a su hijo y dejarlo como administrador del socavón; esto, a pesar de que nunca había trabajado, pues es el clásico junior incompetente que necesita ayuda de papi para poder entrar a algún lugar a disque trabajar.
Pero bueno, esa es otra historia, al igual que su yerno Oseransky demandado por acoso sexual y sin contratos para dar conciertos. Qué bonita familia.
Esperemos, por bien de la Universidad Autónoma de Hidalgo, que esta vez se haya tomado una buena decisión para el nuevo rector, que tendrá una gran tarea de tapar toda la mala imagen del que ya se fue.
Solo nos resta desearle éxito y esperamos que sea una historia diferente, con más humildad más unidad, menos traiciones. “Por qué nadie es mejor que tú, porque ahora estarán todos juntos”, ¿o cómo era?





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