google-site-verification: googlef58eb9216d11ce44.html google-site-verification=EbHe_aCAzrs_K4aFIhmluJWdtLIA1Jw8Igo2BhRnt4A
top of page

"Cuando los movimientos del tablero incomodan…"

  • Foto del escritor: Eder Angeles Hernández
    Eder Angeles Hernández
  • hace 4 días
  • 3 min de lectura

En política hay movimientos que parecen simples ajustes de oficina, pero que provocan más turbulencia que una tormenta en Hidalgo; y la llegada de Adán Augusto para ajustar el tablero de Morena en Hidalgo parece haber sido precisamente eso, una piedrita lanzada al estanque que hizo que más de uno dejará de flotar tranquilamente. Porque apenas se mueve una pieza y de inmediato aparecen los mismos nombres, los mismos rostros, los mismos eventos y, por supuesto, los mismos políticos que casualmente “no están pensando en 2027”, pero ya llevan meses pensando en 2027.


¡Qué coincidencia tan electoral, bandita! Esta designación de Adán Augusto no solamente generó lecturas políticas; también comenzó a dejar ver las turbulencias internas que existen en Morena Hidalgo. Y es que cuando llega un operador con peso propio, las cartas que algunos creían marcadas empiezan a barajarse nuevamente. Los que ya se sentían con boleto directo al 2027 quizá tengan que revisar si su asiento sigue reservado, mientras otros comienzan a acercarse, sonreír más en los eventos y aparecer estratégicamente donde antes no aparecían tanto.


Porque en política nadie se acerca “nomás porque sí”, y mucho menos cuando huele a candidatura; ahí siguen los nombres conocidos, los perfiles que llevan rato levantando la mano sin levantarla oficialmente, los que recorren municipios, los que aparecen en fotografías, los que inauguran hasta la inauguración de una inauguración y aquellos que descubrieron que las redes sociales también sirven para mandar indirectas con cargo al presupuesto de tiempo libre.


Ya lo dice el viejo refrán: cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar. Y más de uno seguramente ya está buscando una cubeta, pero mientras el tablero se mueve, también continúa otro espectáculo bastante conocido: el de los políticos que ahora sí descubren los problemas de Hidalgo.


Ahora sí ven los baches; ahora sí ven las deficiencias; ahora sí encuentran irregularidades; ahora sí tienen algo que denunciar y, curiosamente, todo cabe perfectamente en un video de menos de un minuto, con música dramática, buena iluminación y una mirada de indignación que bien les puede valer un premio de la academia.


La pregunta incómoda es otra: ¿dónde estaban cuando sus partidos tenían el poder? porque resulta curioso que algunos tengan una visión política tan extraordinaria para detectar problemas desde la oposición, pero durante los años en que sus colores gobernaban parecían padecer una especie de ceguera selectiva. En aquellos tiempos no había denuncias, había aplausos; no había cuestionamientos, había fotografías; no había exigencias, había eventos y sonrisas.


Ahora sí, todos son críticos, ahora sí, todos son fiscalizadores, ahora sí, todos descubrieron que la ciudadanía merece respuestas. Viktor Frankl, en El hombre en busca de sentido, reflexiona sobre la capacidad del ser humano para encontrar un propósito incluso frente a circunstancias adversas; entonces habría que preguntarnos: ¿cuál es el sentido de denunciar aquello que antes se permitió, toleró o simplemente se decidió ignorar?


Porque denunciar está bien; señalar lo que está mal es necesario, pero hacerlo únicamente cuando cambia el color de la camiseta no es congruencia, es estrategia, y ahí está el verdadero problema.


La política no debería funcionar como esos videos de redes sociales donde hoy se acusa a uno y mañana se aplaude a otro dependiendo de quién tenga el micrófono. Hidalgo necesita políticos que tengan memoria, no solamente seguidores; que tengan resultados, no únicamente publicaciones; que sepan levantar la voz cuando gobiernan los propios y cuando gobiernan los ajenos.


Pero que nadie se confunda, bandita: la perrada ya aprendió a distinguir entre quien trabaja para la gente y quien solamente trabaja para que la gente lo vea “disque” trabajar, y cuando llegue la hora de las urnas, quizá el algoritmo tenga millones de reproducciones; pero la boleta solamente tendrá una cosa que contar: quién estuvo cuando tocaba trabajar y quién apareció cuando tocaba pedir el voto.


Comentarios


© COPYRIGHT Y DERECHOS RESERVADOS DIARIO ENTRE LÍNEAS® 2020

bottom of page