Morena sigue dando de qué hablar.
- Fernanda García

- 11 ago 2022
- 2 min de lectura
Morena aplazó una vez más los congresos y consejos estatales para renovar las dirigencias, pues asegura que aún no terminan los conteos de congresistas electos y la Comisión Nacional de Elecciones debe dar a conocer los resultados dos días antes de las actividades.
Pero ahora no hay fecha para que se lleven acabo los consejos, pues dependerá de la fecha en que se publiquen las listas de congresistas electos.

De nuevo Morena está aplicando el de poner trabas y largas para un proceso, solo esperemos que no se vayan a Nopala o algún otro municipio gobernado por un morenista para hacer en lo oscurito la renovación del comité ejecutivo estatal, tal y como lo hicieron cuando eligieron a Sandra Ordóñez.

Pero la verdad es que los militantes aseguran que el aplazamiento se debe a las impugnaciones por las irregularidades que se presentaron en el registro y votación de congresistas el pasado 30 de julio.
Morena no se caracteriza por hacer las cosas bien, ya que desde 2018 le han llovido impugnaciones por los procesos internos y de elección de candidatos para diversos cargos.
Tantos señalamientos deberían de decir algo, ¿no? Pues una cosa es que uno diga que las cosas no están bien, y otra es que sean veintenas los que hagan las observaciones a los procesos.
Está vez no es la excepción, pues de nuevo varias personas ingresaron quejas ante los tribunales electorales y la comisión nacional de honestidad y justicia de Morena, lo que también debe preocupar.
Y es que el partido guinda ya no es impredecible, ya sabemos de qué pie cojea desde que dejó que grupos se apoderarán del partido y que los chapulines rondaran sus filas.
Morena está al servicio del mejor postor, y de quien les conviene, pues postularon a un expriista para senador y después para gobernador; en ambos casos les resultó y ganó las elecciones. También integró a sus filas a panistas, perredistas, petistas, verdes, y hasta quienes no tenían contemplado participar en la política, esos que fueron aventados por sus líderes para probar suerte y lo lograron.
Ahora, Morena colocó en la delegación de Gobernación en Hidalgo al experredista Luciano Cornejo.
Más claro ni el agua, el partido le da cabida en puestos importantes a chapulines, deja de lado a los fundadores y creyentes de los preceptos de Morena, solo les dan atole con el dedo.
No los dejan ser congresistas para participar en el proceso interno de su partido, no los dejan ser candidatos para ningún puesto de elección popular, no los dejan participar en las decisiones del partido, no les permiten ser votados.
Y está situación continúa en el actual proceso interno, y dudo mucho que las cosas cambien, pues los resultados preliminares son claros, quedaron los no fundadores, y eso es raro, porque si los verdaderos morenistas están hartos de no ser tomados en cuenta, cómo es que quedan integrantes del Grupo Universidad, o chapulines de otros partidos.
Ahí hay mano negra, porque si es un proceso interno, en el que se supone participan militantes, cómo es que sigue habiendo señalamientos de que hay una mano externa que mece la cuna.
Pero ya veremos qué pasa en este proceso, aunque la única sorpresa sería que quedarán morenistas de a deberás como congresistas electos y que verdaderos morenistas,y no ambiciosos, presidieran la Dirigencia estatal.




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