"La mano que mece la cuna"

En Hidalgo ya empezó el acomodo rumbo a 2027, aunque algunos todavía quieran hacernos creer que aquí no pasa nada. Omar Fayad reaparece en la fotografía, Israel Félix vuelve a levantar sospechas sobre dónde podría buscar acomodo político, el PT insiste en que no es empleado de Morena y Damián Sosa sigue jugando su propio partido, por si faltara algo, Gerardo Sosa vuelve a señalar al exgobernador por una supuesta persecución política. ¡Vaya revoltijo! Y luego dicen que uno anda con un ojo al gato y otro al garabato.
A ver, tampoco se trata de afirmar que todos se pusieron de acuerdo en lo oscurito, porque una fotografía no es un pacto y una sospecha no es una candidatura,pero, carajo!!! Cuando empiezan a moverse las mismas piezas y cada personaje tiene algo que ganar, resulta difícil no preguntarse si hay algo más detrás de tanta coincidencia. En política, hasta el saludo más inocente puede traer jiribilla, sobre todo cuando se acerca la repartición de candidaturas y más de uno anda buscando dónde caer parado.
El caso de Israel Félix es uno de esos temas que despiertan preguntas, durante años se le ha relacionado políticamente con Omar Fayad, al grado de que muchos lo consideran su hijo putativo; ahora, las versiones sobre un posible acercamiento a otras fuerzas políticas alimentan las especulaciones. ¿Es una estrategia para mantenerse vigente, una búsqueda de nuevos aliados o simplemente ruido de esos que se hacen cuando se acerca la hora de repartir el pastel? Por ahora, no hay que confundir rumores con hechos, pero tampoco perder de vista que, cuando el futuro político aprieta, hasta los más leales comienzan a revisar otras puertas.
Del lado del PT también hay tela de dónde cortar. Damián Sosa ha dejado claro que su partido quiere autonomía y que ser aliado no significa convertirse en subordinado de Morena. Y tiene razón en una cosa: cada partido busca conservar su margen de maniobra. Lo interesante es ver hasta dónde llega esa independencia cuando comiencen las negociaciones de 2027. Porque una cosa es decir que se camina con la transformación y otra muy distinta es aceptar que alguien más decida quién va en la boleta. El PT quiere jugar con sus propias cartas, aunque habrá que ver cuáles pone sobre la mesa y con quién se sienta a negociar.
Y en medio de este tablero aparece Gerardo Sosa, quien ha acusado a Omar Fayad de perseguirlo políticamente. Esa es su versión y corresponde a las instancias pertinentes esclarecer lo que haya lugar, pero el señalamiento vuelve a poner sobre la mesa una relación política que arrastra historia, diferencias y cuentas pendientes. Lo curioso es que, mientras unos hablan de persecución, otros reaparecen en fotografías y algunos más exploran posibles rutas para sobrevivir políticamente. Cada quien trae su historia, pero todas terminan cruzándose en el mismo escenario: Hidalgo y la pelea por el poder.
¿Casualidad, estrategia o una mano moviendo las piezas desde atrás? Saque usted sus conjeturas, porque por ahora no hay elementos para asegurar que exista una operación conjunta. Lo que sí hay es un ambiente donde nadie quiere quedarse fuera de la jugada y donde las alianzas pueden durar lo que tarda en aparecer una candidatura más atractiva. Aquí los principios se presumen en público, pero las cuentas se hacen en privado.
De aquí a 2027 veremos quién se mantiene firme, quién cambia de camiseta y quién descubre que el supuesto aliado ya estaba negociando por otro lado. Porque en política hidalguense no basta con mirar quién aparece en la fotografía; también hay que fijarse quién la tomó, quién quedó fuera y, sobre todo, quién salió ganando. Que no nos quieran vender espejitos: a veces la mano que mece la cuna no busca dormir a nadie, sino acomodar las piezas para que, cuando llegue la hora, el huesito quede en las manos correctas.





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