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Arrancan las campañas en Hidalgo; otro año electoral

  • Foto del escritor: Fernanda García
    Fernanda García
  • 31 mar 2022
  • 4 min de lectura

De acuerdo con el calendario electoral, este domingo inicia el periodo de campañas rumbo a la renovación de la gubernatura del estado; en esta ocasión, hay cuatro aspirantes que buscan ocupar la vacante que dejará en septiembre próximo Omar Fayad Meneses.


Volveremos a ver figuras políticas en los lugares más recónditos del estado, ensuciándose los zapatos para llegar hasta el rincón más olvidado, dejándose abrazar y besar por la población que, de nueva cuenta, va a creer en sus promesas de campaña y quienes les asegurarán que la pobreza se va a acabar en Hidalgo.



Y es que la ciudadanía no tiene la culpa de creer en esas promesas de campaña, pues todos queremos que nos vaya bien y nos gusta que nos volteen a ver y nos digan que las cosas van a cambiar, que los jóvenes tendrán oportunidades de empleo reales, que los pobres dejarán de ser pobres, que las mujeres dejarán de vivir violencia y tendrán salarios iguales a los hombres, que los programas sociales serán para quienes más los necesitan, que todos tendrán acceso al agua, en fin, un sinfín de acciones que volveremos a creer.


Pero, para que las propuestas de los candidatos sean escuchadas, tendrán que estar al pie del cañón día y noche, con sol o lluvia, cansados o descansados, en ciudad o en pueblo o en valle o lejos de la mano de Dios, pero ahí los volveremos a ver.


Siendo empáticos con las necesidades de la población y poniendo atención a las necesidades especificas de cada grupo poblacional: jóvenes, mujeres, niños, adultos mayores, discapacitados.


Pero esos discursos, esas promesas, esas ilusiones, esa empatía, ¿cuánto tiempo duran?, ¿los dos meses de campaña? La verdad es que los candidatos seguirán la misma estrategia de cada contienda electoral, convencer a los ciudadanos de a pie, a los que aún creen en la politiquería, porque cada vez hay menos personas que creen en los políticos.


Saben que todos buscan llegar al poder para luchar por sus propios intereses, o de terceros, a costa de sus gobernados, incluso prefieren anular sus votos escribiendo mensajes con palabras altisonantes o graciosas porque ningún candidato los convence, o peor aún, el abstencionismo hace de las suyas, lo que complica más el panorama electoral, pues un funcionario público es electo con poco más del 40 por ciento de la población inscrita en la lista nominal.



Eso si bien les va, porque a veces el abstencionismo es mayor, sin dejar de mencionar que hay municipios en Hidalgo en donde son más los que dejan de ir a las urnas a emitir su sufragio que los que ejercen su derecho.


Y algunos expertos en la política aseveran que dicha dinámica de dejar de ejercer el sufragio obedece a que la ciudadanía cada día cree menos en los candidatos.


Este domingo veremos a tres hombres y una mujer enlodándose los zapatos, estrechando manos de gente trabajadora, abrazando a cuanto se les ponga enfrente, besando bebés, poniendo cara de “me interesa lo que me dices”, pero pensando en ya retirarse y no seguir en un “pueblo polvoriento”; emitir mensajes hasta el borde de las lágrimas para ganarse la empatía de quienes los escuchan, pero sin dejar de lado el sazón de una contienda electoral, arremeter contra sus oponentes.


Con esto no quiero decir que dejen de votar o que dejen de conocer a los candidatos, solo que pongan mucha atención a las actividades que realizan, que no les vendan pan con lo mismo, y que los cuestionen hasta el borde en el que mejor prefieran retirarse a seguir besando y abrazando, además estamos en pandemia y eso está estrictamente prohibido.

A Julio Menchaca cuestionarle por qué no hizo nada desde el Senado por Hidalgo, o qué hizo y qué beneficios ha traído al estado; a Carolina Viggiano qué ha hecho por la entidad desde los cargos públicos que ha tenido, por qué la gente de su natal Tepehuacán de Guerrero dicen que su familia y ella son unos caciques y dicho municipio sigue sumido en la pobreza.


A Francisco Xavier Berganza, por qué anda de chapulín brincando de partido en partido, por qué prefirió buscar por cuarta vez la gubernatura sin antes demostrar lo que podría hacer en el Congreso, qué hizo en el Legislativo estatal –además de faltar– mientras fue presidente de la junta de gobierno y legislador; qué podría aportar para mejorar el estado, porque hay que recordar que no es político y podría hundir más a Hidalgo.


Pues si los que son políticos no saben cómo llevar un gobierno, pues mucho menos gente que no está preparada, ya lo hemos visto en otros estados.


En fin, tendremos dos meses de campañas, dos meses para tener un deja vu; es decir, escuchar las mismas propuestas, ver las mismas actividades, tenerlos en los lugares más escondidos del estado, haciendo cosas que no volverán a realizar hasta que haya una nueva contienda electoral y en la que participen.


Pero la ciudadanía podría cambiar ese panorama haciendo valer su derecho a estar informados y cuestionar, lo más que se pueda, a su futuro empleado, porque no se nos debe olvidar que nosotros pagaremos sus sueldos, carísimos por ciento, con nuestros impuestos y no debemos permitir que un vividor o vividora se dé lujos a nuestras costillas.

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