Tula: El infierno ambiental y sanitario de México
- NoticiasTerritorio-H

- 20 feb 2022
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Un río destruido, enfermedades cancerígenas, 35 mil damnificados y un colapso económico son consecuencias directas de la explotación que pone el Valle de México en el río Tula, y la situación no parece mejorar.
Desde hace décadas, el río Tula recibe aguas negras y residuos tóxicos del Valle de México, sin embargo, la cantidad de agua desechada a través del Túnel Emisor Central y Emisor Oriente aumenta año con año, y a pesar de los esfuerzos por canalizar la enorme cuantía de agua que desechan, la cantidad sobrepasa lo que el río Tula y los ciudadanos pueden soportar.
Lo que alguna vez fue un río natural lleno de vida a donde los Tulenses podían acampar, nadar y pescar, ahora es un río de aguas negras y residuos tóxicos que han enfermado a la población. La contaminación es tan grande que incluso la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró a Tula como la ciudad más contaminada del mundo en 2006, y tres años después en 2009, el Atlas de Riesgos de Hidalgo puso a Tula en una constante alerta de inundación tras la inmensa cantidad de agua negra que el Valle de México deposita en el río diariamente.
En 2017, la Secretaría de Medio Ambiente ordenó llevar a cabo unas obras para ampliar la capacidad de carga del río, pero nunca se realizaron. De acuerdo al Gobierno, fue culpa de “la oposición de grupos ambientalistas” que luchó en su contra pues dichas ampliaciones serían una destrucción irremediable del río y sus alrededores.
Lamentablemente, la tragedia sucedió y en septiembre del 2021, el río no soportó las cantidades de agua y se desbordó, esto provocó el colapso en la red eléctrica de un hospital del IMSS, con un saldo de 16 pacientes fallecidos, más de 10 mil evacuados, 30 mil damnificados y calles repletas de escombros.
Dos meses después del evento, el presidente Andrés Manuel López Obrador informó que el desbordamiento del río no fue causado por las lluvias locales, sino por la descarga de otros ríos, presas y desagües que provienen del Valle de México, confirmando las estimaciones que el Atlas de Riesgos de Hidalgo había predicho 12 años antes. A pesar de que el Gobierno Nacional y Estatal admite que las cantidades de agua negra proveniente del Valle de México son insostenibles para el río Tula, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) retomó el mismo proyecto que la Secretaría de Medio Ambiente propuso en 2017 y fue rechazado nuevamente por activistas.
El “Plan Hídrico” propuesto por Conagua, contempla la tala de más de mil 500 árboles, el revestimiento del río con concreto, y un aumento en la capacidad de agua de 250 metros cúbicos, a 600 metros cúbicos por segundo, es decir, lo que alguna vez fue un río vivo, ahora pasará a ser un canal de concreto para soportar la enorme cantidad de agua residual del Valle de México.
Ante la decisión de Conagua por retomar el proyecto, los ambientalistas de la zona han vuelto a expresar duramente su oposición, pues aseguran, el problema no es el río y su capacidad, sino la enorme cantidad de agua tóxica que canalizan ahí, destruyendo el ecosistema y la salud de los Tulenses.
“El problema es que el Estado de México y la Ciudad de México deben de tratar sus aguas, ellos deben hacer un reconocimiento y un mejor monitoreo que tenga que ver con la capacidad natural del río… Qué casualidad que ellos son buenísimos para desechar, y mezclan su agua de lluvia con agua de drenaje, ellos deberían tener una planeación moderna que canalice mejor sus desechos y no dejar a Tula lidiar con sus desastres.” Declaró José Baptista Rosas, colaborador de la Red de Conciencia Ambiental ‘Queremos Vivir’.
Pese a que los grupos activistas se han reunido con autoridades municipales, estatales y nacionales para exponer la contaminación del río, el impacto negativo en el ecosistema y el grave daño en la salud de los ciudadanos, las respuestas no han llegado y las aguas toxicas continúan fluyendo por el río, asimismo, el Plan Hídrico comenzó su primera etapa de construcción en febrero del 2022.
La gran contaminación en la tierra, agua y aire han generado hasta 33 tipos de cáncer en los pobladores que están en un radio entre 5 a 50 kilómetros cerca de la zona industrial, de acuerdo al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), pues explicaron que cada industria emite dióxido de carbono, óxido de nitrógeno, amoniaco, metano, dióxido de azufre, entre otros, día con día, y las presas cercanas cuentan con altos niveles de mercurio, arsénico, plomo, bario y otros metales pesados, sin mencionar la nula vegetación y la poca presencia de fauna.
Por lo anterior, en 2019 la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) declaró emergencia ambiental en Tula, de acuerdo a ellos, la contaminación del aire y el agua han convertido a ese lugar en una zona prácticamente inhabitable. Aun cuando Víctor Toledo, titular de la Semarnat, dio a conocer una Declaratoria para la Restauración Ecológica, que pretendía atender prioritariamente a 135 poblados con 5 mil habitantes indígenas, las medidas regulatorias para los desechos provenientes del Valle de México continúan sin formularse, es decir, los desechos tóxicos y la contaminación de la zona continúan de forma regular mientras la población enferma y el medio ambiente agoniza.
“Queremos recuperar el río, si dejan de enviar sus aguas negras, el río se va a limpiar. Queremos trabajar en esa dirección y no en la mala dirección en la que convenientemente el gobierno quiere, ya sea porque no quieren invertir mayor tiempo, trabajo ni gasto, ellos no quieren hacer ese esfuerzo por la ciudadanía y la salud de los mexicanos.” Externó José Baptista.
Actualmente, Tula tiene un fallo en el abasto de agua potable, la ciudad no cuenta con un centro de salud capaz de atender a toda la población, sus instalaciones provisionales son pequeñas, no cuentan con personal suficiente, equipo ni material necesario; Los comerciantes han abandonado sus negocios tras no recibir financiamientos por la inundación, los damnificados están a la espera de apoyo.
Mientras los Tulenses siguen sin tener la certeza de que el río no volverá a desbordarse y luchan por recuperarse del desastre, el agua residual de más de 25 millones de personas continúa dirigiéndose hacia el río y sólo es cuestión de tiempo para conocer el desenlace, ¿Podrán aligerar los desechos o construirán el mega canal de concreto?









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