Omar Fayad se va, pero sus megaproyectos se quedan… sin avanzar
- Fernanda García

- 10 mar 2022
- 3 min de lectura
Aunque seis meses parecen mucho tiempo, para el gobernador del estado Omar Fayad Meneses no lo son tanto, pues el próximo 4 de septiembre tendrá que guardar sus pertenencias en una caja de cartón y desocupar su oficina del cuarto piso del edificio de gobierno.
Las tradicionales Golondrinas, dedicadas a quienes dejan con nostalgia un lugar, ya se escuchan a la vuelta de la esquina y el gobernador no pudo sacar adelante dos de sus megaproyectos que años atrás anunció con bombo y platillo y que aseguró serían de vanguardia y pondrían a Hidalgo en el radar de entidades con inversiones multimillonarias y sofisticadas.
El primero de ellos fue el anunció del Sincrotón (acelerador de particulares) en noviembre de 2018, este proyecto hizo que el mandatario se alzara el cuello y asegurara que era un logro para México, pues estaría incursionando en un tema relevante como lo es la ciencia; pero sobre todo, Hidalgo estaría en el ojo internacional por contar con un espacio de esa magnitud.

“Hidalgo está dispuesto a trabajarlo, a que se quede aquí, a que se haga la inversión. Estamos dispuestos a ofrecer lo necesario para que este espacio de gran ciencia se pueda establecer”, dijo el mandatario en esa ocasión.
Situación que alentó al Congreso del estado a apoyar el proyecto y le concedió al mandatario 500 millones de pesos, los cuales fueron etiquetados en el presupuesto 2020, pero los recursos no fueron transferidos debido a que la federación no quiso aportar ni un peso.
Esa situación provocó el desánimo de los legisladores y ya no quisieron destinar capital para el Sincrotón; además, el gobierno federal hizo como que la Virgen le hablaba y pasó sin ver el tema. Pero el gobernador no se quiere ir sin dejar las bases sentadas y en enero pasado le “vendió” el proyecto a Turquía.
Le dijo al embajador de ese país en México que, si quiere un sincrotón, en Hidalgo está avanzado el proyecto, pero se le olvidó decirle que solo en el papel, pues en infraestructura no se tiene ni para comprar un tornillo.
Otro proyecto que también fue anunciado por lo alto, fue la llegada de la empresa Great Wolf Lodge, la más grande de Norteamérica en parques de diversiones acuáticos y hoteles resorts.
Se dijo que se establecería en Tepeji del Río y generaría una inversión de 2 mil 800 millones de pesos; el tema generó preocupación entre los dueños de parques acuáticos de la zona, pues no podrían competir con semejante “monstruo” en el ramo; sin embargo, el gobierno aseguró que no había nada que temer, que el sol salía para todos y que cada quien tendría agua para su molino.
Lo cierto es que el mega proyecto se anunció a finales de 2018 y fue asegurado que iniciarían los trabajos de construcción en 2019, pero a la fecha no hay nada, situación que agradecen los empresarios del corredor de balnearios, ya que de haberse establecido en el tiempo que se estimaba, las pérdidas económicas hubieran empezando antes de la pandemia por el Covid-19.
Pero a casi seis años de gestión, Fayad no se va sin cumplir todas sus promesas, pues nos deja una súper carretera en medio de la ciudad, en Pachuca, la Super Vía Colosio, que de rápida no tiene nada, pero de peligrosa sí, pues al no encontrar semáforo a su paso, los automovilistas van tendidos como bandidos.
Fayad se va, pero nos deja un Pachuca con puentes vehiculares por doquier, una ciudad cada vez más transitable para los automovilistas, pero difícil para los peatones, ciclistas, corredores y demás.
Fayad se va y deja puentes vehiculares mal planeados, con curvas y salidas peligrosas, que ya fueron estrenadas por varios automovilistas; incluso uno de ellos cobró la vida de una mujer y sus menores.
Fayad se va y deja una Super Vía que se inundó a causa de los cadáveres de “perros muertos”, que nunca pudieron comprobar, y material de arrastre.
Fayad se va y deja un puente atirantado para desahogar el tráfico, pero que resultó ser un estacionamiento en lo alto.
Fayad se va dejando obras vehiculares mal planeadas, pero con la satisfacción de “una ciudad moderna”, aunque sea a la vista.




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