El PRI, desesperado porque la gente vea unidad en su cúpula
- Fernanda García

- 27 ene 2022
- 2 min de lectura
Aunque la precandidata a la gubernatura de Hidalgo Carolina Viggiano Austria y los dirigentes estatal y nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Julio Valera y Alejandro Moreno, han manifestado en incontables ocasiones que los priistas están unidos y más fuertes que nunca, parece ser que el discurso no les ha dado resultados.

Y es que el comentario vertido en redes sociales por el gobernador Omar Fayad Meneses en donde aseveró que la dirigencia entregó al partido, hizo enojar a más de uno, pero tras ver el efecto de ese inocente mensaje, provocó temor y ansiedad.
Pero, ¿cómo no iba a ser así?, Pues aunque no lo parezca el primer priísta tiene a varios tricolores de su lado, sin contar los fanáticos que ha logrado conseguir en el último par de años su escudero Israel Félix Soto, alcalde de Mineral de la Reforma.
Ante una posible ruptura al interior del partido, el presidente nacional del tricolor tuvo que ceder a su orgullo y "limar asperezas" con Fayad Meneses, quien aceptó la disculpa, pero a cambio de que su ahijado político tuviera un beneficio que pudiera posicionarlo más entre la población hidalguense. Se decía que podrían darle la presidencia del partido a nivel estatal o ser coordinador de la campaña de Viggiano Austria, aunque esté último no fue, porque ya se nombró a otro.
Pero parece que la PRInovela aún no acaba, pues aunque a Carolina Viggiano no le gusta hacer alarde del gobernador y decir que es el mejor, lo tiene que hacer para que la militancia no sospeche de sus constantes roces; incluso tuvieron que reunirse para fingir que la casi abanderada de la coalición Va por Hidalgo continuará con los trabajos pendientes de Omar Fayad.
Sin embargo, al gobernador no se le da eso de fingir en las fotos, pues sus expresiones faciales lo delatan.

Foto: de la web.
Aunque deja entrever que se siente bien al ser una parte fundamental del proceso electoral, pues la futura candidata del PRI, disfrazada de PAN, no puede hablar mal del gobernador emanado de su partido, pues, de hacer lo contrario, estaría escupiendo para arriba.




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