De la Redacción: Cuando el poder económico compra voluntades y condiciona opiniones...
- NoticiasTerritorio-H

- 22 jul 2020
- 2 min de lectura
Como todo en la vida, siempre será más fácil destruir que construir y en la política esta constante es el pan de cada día de quienes buscan empoderarse a costa de los demás y ponen en práctica esta estrategia a costa de lo que sea.
Se dice que en la guerra y en la política todo se vale y esto está más que comprobado, en Mixquiahuala se vive un ambiente polarizado por los intereses personales y de grupos políticos antes que los del pueblo, la destrucción de imagen y proyectos de algunos aspirantes, se convierte en el blanco y común denominador de la estrategia proselitista de aquellos que se sienten poderosos y virtualmente ganadores.
La forma para dañar y destruir a sus adversarios no tiene límite para quienes promueven climas de denostación, señalamientos, desprestigio personal y colectivo que les permita allanar el camino hacia su objetivo.
Indudablemente el poder económico de algunos de estos personajes de la política el reflector, la alcurnia y opulencia mediática, utilizan la solvencia como herramienta de manipuleo e influencia para comprar voluntades de la gente, manipular grupos políticos y desvirtuar información a través de medios subsidiados y editorialmente tendenciosos.
Por el contrario y desde un punto de vista de desventaja capitalista, los que construyen, lejos de esa dinámica de derroche y lucimiento personal y que representan la otra cara de la moneda, aquellos que son parte del pueblo y que conviven con el pueblo, quienes realizan un trabajo austero y discreto, a ras de piso, conscientes y convencidos de las necesidades reales de la gente que a diario padece el embate de la crisis económica y las necesidades de los sectores más vulnerables, ahí están, dando la cara y poniendo el pecho a las balas.
Sin el cobijo de la influencia política, pero con el respaldo de la gente, los que se ponen el overol y que son considerados por algunos como aspirantes sin futuro, por el simple hecho de defender los ideales de una política constructiva y fortalecidos por la confianza popular, continúan construyendo acuerdos sociales y de bienestar popular a largo plazo, en tanto los demás, se empeñan en destruir la confianza del electorado, que utópicamente les prometieron y falsamente es una realidad de un triunfo fácil y holgado.




Comentarios