Consejeros del IEEH gozaron de año y medio de impunidad.
- Fernanda García

- 3 feb 2022
- 2 min de lectura
El 31 de enero pasado, el consejo general del Instituto Nacional Electoral (INE) removió del cargo a la consejera presidenta del Instituto Estatal Electoral de Hidalgo (IEEH) Guillermina Vázquez Benítez y al consejero Francisco Martínez Ballesteros; sin embargo, esto se dio a casi año y medio de los hechos, conclusión del periodo de tres consejeros, elección de las vacantes, un proceso electoral finalizado y otro iniciado.
Los consejeros del órgano electoral federal no tuvieron empacho en agilizar las investigaciones en contra de los siete consejeros que aprobaron la contratación de la empresa Megaweb, Diseño de Software, Mantenimiento, Venta y Renta de Equipo de Cómputo, Consumibles y Equipo de Oficina SA de CV, así como la sustitución de esta, por tres simulacros fallidos previos a la jornada electoral del 18 de octubre de 2020, por un programa más que chafa denominado Preliminares Hidalgo 2020.

Cinco meses después de que fue iniciada de oficio la queja en contra del órgano electoral local, pues fue interpuesta dos días después de la elección, en marzo de 2021 los consejeros federales determinaron, por mayoría, suspender las indagatorias, ya que de continuar con eso “entorpecerían” los trabajos que se llevaban a cabo para la renovación del Congreso del estado.
Aseguraron que los pobres consejeros del IEEH no podrían atender dos cosas a la vez, pues de hacerlo afectarían el desarrollo del proceso electoral en curso, y cómo no iba a ser así si quedó más que evidenciado que ni siquiera una sola cosa podían atender.
Pero suspender el proceso de remoción derivó en que se llevara a cabo un proceso electoral en medio de la incertidumbre, porque no se sabía con qué otra sorpresa saldría el consejo general del IEEH, pero no tardaron mucho en enrarecer el proceso, pues algunos interpusieron otro proceso de remoción debido a que cuatro consejeros presuntamente se reunieron con exdirigentes del Partido de la Revolución Democrática (PRD) para hacer sus enjuagues y que sus candidatos fueran aceptados sin mayor reparo.
Además, bajaron varias candidaturas debido a que, aseguró el IEEH, no cumplían con los requisitos para ser cumplir con las acciones afirmativas de población LGBT, personas con discapacidad, indígenas y jóvenes.
Dichas situaciones llevaron a que los tribunales electorales conocieran de los casos y resolvieran a favor del IEEH, aunque el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) revocó algunos y ordenó al instituto local a resolver, desde otros instrumentos, las quejas.
Tal parece que el INE vio todo el desastre que causó su decisión de suspender las indagatorias sobre la remoción de los consejeros que el 31 de enero pasado solo dos consejeras buscaban suspender de nuevo la votación de la resolución, pero no lograron convencer al resto.
Y eso fue bueno, ya que de haberlo suspendido por segunda ocasión se seguirían sumando más procesos de remoción, más procesos electorales, más renovaciones de las consejerías y más incertidumbre entre partidos y candidatos por las acciones del IEEH; además, los consejeros se habrían ido victoriosos al saber que el INE nunca los corrió y pudieron salir por la grande, tal y como entraron, pero que bueno que no fue así.




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